Helen Tunay Yac y Filomena Aju de Pérez. Foto: Jesper Klemedsson

Helen Tunay Yac y Filomena Aju de Pérez. Foto: Jesper Klemedsson

Igualdad de Derechos – un asunto de poder

A pesar de que la Declaración Universal de Derechos Humanos establece que todos ser humanos tenemos iguales derechos y libertades, sin discriminación ninguna, todavía se violan sistemáticamente los derechos de las mujeres. Tanto civiles como políticos, económicos, sociales y culturales; por ser pobres, pero también justamente por ser mujeres.

De las 1 300 millones de personas en situaciones de pobreza en el mundo la gran mayoría, 70 %, son mujeres.  Sin embargo son discriminadas a la hora de querer organizarse para superar su situación. En las organizaciones campesinas, donde la mayoría de las personas viven en pobreza, las mujeres representan una pequeña minoría.

Ser mujer debería significar ser sujeto con el derecho a elegir su propio destino, tomar decisiones, si casarse o no, ser madre o no, si tener un oficio o acceso a la tierra para trabajar.

La división de géneros que separa a mujeres y hombres en la sociedad, representa un sistema inequitativo de relaciones de poder.  En este sistema usualmente el género femenino está subordinado al género masculino. El trabajo de We Effect involucra a mujeres y hombres por igual en búsqueda de un nuevo orden construido sobre relaciones de armonía e igualdad entre los géneros.

We Effect:

Apoya con recursos financieros y técnicos a  organizaciones -urbanas o rurales- que se dedican a la defensa de los derechos de mujeres de los sectores populares.

Apoya con asistencia técnica a alrededor de 40  organizaciones contrapartes de los sectores Vivienda & Hábitat y Desarrollo Rural, para promover una mejor democracia, mayor justicia e inclusión desde la perspectiva de equidad de género. Particularmente en cuanto a representación, recursos, rutinas y prácticas dentro de las mismas organizaciones.

Empoderamiento político de las mujeres

Existe diversidad de ideas sobre cómo deberían las mujeres y los hombres vivir sus vidas:

• La división entre el espacio público (dominado por hombres) y el espacio privado, de la casa,    (relacionado con mujeres).

• La carga del trabajo productivo asalariado (tradicionalmente atribuido a hombres) y la carga del trabajo reproductivo no asalariado (el cuido de niños, de la casa, de enfermos y ancianos -trabajo casi exclusivo de mujeres).

• El derecho a decidir sobre sí mismos (los hombres conocen sus derechos) y el siempre tener que pedir permiso a sus esposos (muchas mujeres no conocen sus derechos).

Al unir estas ideas se crea una situación en la cual pocas mujeres tienen la posibilidad de organizarse. No son bienvenidas cuando se expresan en espacios públicos u opinan sobre temas que no están directamente relacionados con la familia y la casa. La consecuencia es que pocas mujeres, especialmente aquellas en situación de pobreza, acceden a espacios políticos, ignorándose así sus demandas.

We Effect:

Promueve procesos que permiten a las mujeres prepararse para hacer trabajo político en forma organizada.

Promueve acciones de incidencia política y de auditoría social de la inversión de fondos públicos que apunten a que el Estado reconozca y asuma la responsabilidad de garantizar los derechos humanos generales y específicos de las mujeres.

Hombres solidarios

Para alcanzar la igualdad de derechos y oportunidades entre los sexos es importante lograr cambios en la construcción social del ser mujer y del ser hombre y en las desiguales relaciones de poder y subordinación existentes entre mujeres y hombres. Es necesario encontrar nuevas formas de convivencia. Los hombres también tienen la gran responsabilidad de repensar sus actitudes, sus ideologías y acciones. Sin que los hombres cedan parte de su poder y sus recursos, será difícil que las mujeres logren gozar de sus derechos y asuman el protagonismo de sus vidas.

We Effect:

Apoya procesos colectivos de reflexión para hombres que conduzcan a una transformación hacia actitudes y comportamientos menos agresivos y más abiertos, democráticos y solidarios.

Apoya campañas que apunten a transformar la opinión pública sobre “la cultura de hombres” y acciones de incidencia política solidarias con la promoción de los derechos de las mujeres.

Organizaciones democráticas

La participación es un derecho humano. Las mujeres deben tener condiciones adecuadas para poder organizarse, considerando varios aspectos:

Representación: la composición de la membresía de la organización; balance de hombres y mujeres en los cargos de dirección y en los cargos de trabajo (promotoras, puestos técnicos y coordinaciones).

Recursos: la manera como se invierten los recursos para la participación de hombres y mujeres en actividades de capacitación, en proyectos productivos y en movilizaciones y procesos de las organizaciones. Apoyos y recursos deben dirigirse de igual manera a  mujeres y hombres.

Rutinas y prácticas institucionales: la planificación de actividades que garanticen la participación de todos y todas (el cuándo, el dónde y el cómo se realizan las actividades) y donde se promueva el liderazgo en igualdad de condiciones.

We Effect:

Apoya el análisis participativo desde la situación y posición de mujeres y hombres, comparativamente, dentro de todas las organizaciones contrapartes.

Apoya acciones de empoderamiento político de mujeres, transformación de actitudes de hombres y prácticas institucionales.

Asegura que tanto mujeres como hombres tengan un acceso equitativo a los recursos de We Effect. Promovemos una asignación equitativa de recursos dentro de la cooperación internacional, lo que llamamos “Recursos justos”.

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