Monocultivo de maíz transgénico en Paraguay.  El país tiene la distribución de tierra es una de las más inequitativas en el mundo y su coeficiente de Gini se ha mantenido en 0.9 por décadas. (The Sustainability of Development in Latin America and the Caribbean, United Nations Publications, 2002). Foto: Maria Torstensson

Monocultivo de maíz transgénico en Paraguay. El país tiene la distribución de tierra es una de las más inequitativas en el mundo y su coeficiente de Gini se ha mantenido en 0.9 por décadas. (The Sustainability of Development in Latin America and the Caribbean, United Nations Publications, 2002). Foto: Maria Torstensson

Tierra

Mediante el apoyo We Effect busca que las organizaciones contrapartes se empoderen y defiendan el derecho a la tierra, a la seguridad en la tenencia de la tierra así como al acceso a los recursos naturales de sus membresías. Adicionalmente se promueven acciones de incidencia de las contrapartes a favor del campesinado sin tierra y  del acceso a la tierra de las mujeres campesinas.

We Effect quiere profundizar la gama de acciones que realizan las  comunidades campesinas e indígenas su lucha por la tierra y el territorio, entre estas, el apoyo a la reforma agraria integral, a la defensa de la propiedad colectiva, a la titulación de la tierra y al manejo del territorio.

En el tema de una vivienda adecuada y acceso al suelo, We Effect pondrá  más énfasis en la promoción, junto con las cooperativas de vivienda, de propuestas de políticas públicas que aborden esta temática.

Problemática con la tierra en América Latina

América Latina es la región más desigual del mundo, por esa razón We Effect ha enfocado su trabajo en los seis países con mayor inequidad, pobreza y mala distribución de la tierra.

En Guatemala, por ejemplo, el 92 por ciento de los pequeños productores únicamente cultivan el 22 por ciento de la superficie, mientras el 1,90 por ciento de los productores agrocomerciales ocupan el 56,59% de la superficie. En términos de distribución de la tierra, esta nación tiene un índice Gini de 0.84 de un total de 1.0, sin duda uno de los más altos del mundo. *

El problema histórico de la mala distribución de la tierra se incrementa por la presión que en los últimos años están sufriendo las comunidades campesinas producto del interés desmedido de las empresas agroexportadoras en la producción de las materias primas. La crisis económica en los países desarrollados y el incremento de los precios de los “comodities” hacen que la región sea de gran atractivo para las grandes empresas de capital transnacional.

Como resultado, las familias campesinas e indígenas enfrentan desalojos violentos de sus tierras ancestrales, para ser dedicadas a monocultivos de azúcar, palma aceitera, soya, etc., en muchos casos, para producción de agro-combustibles, o para el desarrollo de mega-proyectos mineros o de energía eléctrica.

Este desarrollo concentrador de tierras y riqueza va acompañado de un fuerte deterioro del medio ambiente, al destruir los bosques y contaminar las fuentes de agua, el aire y el suelo.

A pesar de que la región tiene las reservas más grandes de tierra cultivable del planeta, la sobreexplotación del vigente modelo agropecuario, las actividades extractivas mineras, la explotación de combustibles fósiles, las actividades forestales y el desarrollo urbano y turístico, han generado serios impactos en el recurso tierra.

Adicionalmente, el uso intensivo de fertilizantes y plaguicidas se suma a la degradación y contaminación de suelos, aire y agua, y por ende a problemas de salud humana. Este problema es especialmente importante en áreas rurales, donde la producción de monocultivos transgénicos, como la soya ha tenido un fuerte auge.

* Acceso vrs. acaparamiento de tierras: una breve aproximación a la problemática en Guatemala, Series Cuadernos Populares No.3, COONGCOOP 2013.

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