Cooperativistas y pobladores marchan por una nueva ley de vivienda en Guatemala. 
Foto: Teresita Fuentes

Cooperativistas y pobladores marchan por una nueva ley de vivienda en Guatemala. Foto: Teresita Fuentes

Vivienda y Hábitat – un derecho humano

Qué hacemos?

We Effect pone un énfasis especial en el trabajo de la vivienda y el hábitat y es la única organización no gubernamental de la cooperación sueca que trabaja el tema. Contribuye al acceso de los sectores populares a una vivienda adecuada, a un costo razonable, basado en la participación, la autogestión, la ayuda mutua, propiedad cooperativa y la solidaridad

El trabajo de Vivienda & Hábitat de We Effect canaliza recursos y apoya esfuerzos contra las injusticias estructurales sufridas por los pobres de la región.

Apoya a más de 15 organizaciones y movimientos sociales en El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Paraguay, Uruguay y Bolivia.

We Effect trabaja con organizaciones contrapartes, siempre con la participación  de los propios involucrados,  para lograr:

  • Financiación estatal
  • Política de Suelo
  • Financiación estatal
  • Marcos Legales
  • Incidencia Política

 

Una champa en El Salvador. Foto: FUNDASAL

Una champa en El Salvador. Foto: FUNDASAL

 

La situación de la vivienda en América Latina

En los últimos años, América Latina se ha caracterizado por un crecimiento sostenido de los niveles de urbanización y un drástico incremento del déficit de vivienda y los asentamientos informales en las ciudades. Entre el año 1990 y el 2000, el déficit de vivienda en la región aumentó de 38 a 52 millones de unidades.

América Latina se caracteriza por presentar altos niveles de pobreza y desigualdad social, económica y política. Es la región más urbanizada del mundo, del total de la población el 78 %  es urbano.

La realidad muestra que solo el 24 % de los hogares pobres urbanos vive en alojamientos sin problemas de calidad, servicios o seguridad de tenencia. Dos de cada tres vivienda de las ciudades latinoamericanas son construidas por la gente, sin financiamiento para comprar los materiales, sin mano de obra profesional ni asesoramiento  técnico.

En el campo, las dificultades del sector agrícola están incidiendo fuertemente en las condiciones del hábitat. Las viviendas rurales se deterioran día a día, alejadas de posibilidades de mantenimiento y del acceso a mejoras, o a servicios básicos como saneamiento, salud o educación.

El problema de la vivienda se ha empeorado en los últimos veinte años, debido básicamente al incumplimiento por parte del estado de sus responsabilidades, el cual deja que el sector privado sea el encargado de la provisión de vivienda, bajo la lógica de la mercancía.

Consecuentemente, el valor promedio de una vivienda comercial representa aproximadamente el 80 % de los recursos de las personas de bajos ingresos.

Tener acceso a créditos para estos grupos resulta difícil por lo que sólo las clases altas o medias logran financiamiento para vivienda.

Por lo tanto es imprescindible dar un viraje en las actuales políticas y que los distintos estados nacionales asuman la responsabilidad frente a la vivienda como un derecho humano.

 

 

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