De los barrios marginales a la seguridad – el modelo latinoamericano es un éxito en las Filipinas

November 22, 2017 · Crónica/Vivienda y Hábitat · Sin commentarios

Mil millones de personas carecen de una vivienda adecuada. El modelo de We Effect para la vivienda cooperativa en América Latina es una solución al problema. Y el modelo también ha demostrado ser una solución viable en las Filipinas.

-Me hace tan feliz que miles de familias ya hayan podido construir sus propias casas seguras, dice el pionero de la vivienda de We Effect, Gustavo González, después de una gira de estudio a las Filipinas.
La magnitud del problema de la vivienda es enorme. Las Filipinas no es una excepción.

- Vi a niños que vivían con sus padres en habitaciones de diez metros cuadrados, al lado de vertederos o ríos altamente contaminados. No tenían acceso a agua limpia o instalaciones de saneamiento. La pobreza siempre te golpea con fuerza, dice Gustavo González.

La idea para resolver el problema es bastante simple. Capacitar y empoderar a personas viviendo en asentamientos informales para que formen una cooperativa – la cual se convierta en una plataforma para reclamar su derecho humano a una vivienda adecuada con agua corriente y electricidad. Juntos, lxs socixs responsabilizan a los gobiernos y autoridades locales y nacionales, para que financien y construyan viviendas dignas para sus habitantes.

- Los principales desafíos para garantizar la vivienda como un derecho, en las Filipinas, pero también a nivel mundial, son conquistar tres instrumentos políticos clave: financiamiento estatal, marcos legales y acceso a la tierra, explica Gustavo.

Este proceso puede ser lento y doloroso – pero ha demostrado ser muy exitoso. Desde que se introdujo el modelo cooperativo de vivienda en América Latina hace varias décadas, miles de personas han podido abandonar las condiciones de vida peligrosas e inhumanas en los barrios pobres de Uruguay, Paraguay, El Salvador, Guatemala, Honduras y muchos otros países. Ahora viven en comunidades cooperativas, con acceso a agua potable, electricidad y paredes y techos que soportan tormentas, terremotos y otros peligros. Pero exportar un modelo a otro continente, a otra cultura, puede ser complicado. Las leyes y tradiciones locales pueden detener incluso a la cooperativa más dedicada. Afortunadamente las cooperativas en las Filipinas cuentan una historia diferente.

- El impacto del trabajo ya realizado por We Effect en Filipinas y sus organizaciones asociadas es excelente de muchas maneras. Después de haber visitado a nuestro socio FUCVAM en Uruguay en 2012 y aprendido sobre el modelo de vivienda por solo una semana, han logrado tal progreso. Muchas de las personas que Gustavo conoció en su gira de estudio compartieron historias terribles de sus vidas pasadas en los asentamientos informales. Pero la reunión más memorable fue, por el contrario, alentadora.

- Nunca olvidaré a Teody Gacer en la cooperativa de vivienda SRCC. Para evitar que los camiones de demolición destruyan su casa, se recostó en una de las carreteras más importantes de Metro Manila, dice Gustavo y continúa.

- Ella dijo “Di un paso adelante, frente a los camiones de demolición, y decidí acostarme en la calle. Otras personas de la comunidad vinieron y siguieron mi ejemplo. Así es como pudimos detener la demolición y el desalojo forzoso de nuestras familias”.

Apoyar a mujeres como Teody y trabajar por la igualdad de género es una parte importante del trabajo de We Effect en materia de vivienda. Hoy, las mujeres tienen el 65 por ciento de todas las posiciones de liderazgo en el apoyo de las organizaciones We Effect en Filipinas, más del doble en comparación con el 2014. – En las cooperativas de vivienda que apoyamos, la mayoría de lxs socixs son mujeres. Se trata de facilitar las condiciones y los entornos positivos que permiten y animan a las mujeres a participar y liderar las decisiones políticas y los procesos de estas organizaciones.

Más adelante este año, después de casi medio siglo de servicio, el pionero de la vivienda de We Effect, Gustavo, se retirará, o al menos disminuirá su velocidad.

-Ahora, después de 40 años de trabajar por el derecho del pueblo a una vivienda adecuada, puedo contar muchos logros que me satisfacen. Pero si tuviera que elegir solo uno, sería el nivel de empoderamiento y compromiso de las personas para resolver sus problemas de vivienda. No podemos hablar de desarrollo humano si no proporcionamos soluciones efectivas a la vivienda, el empleo, la salud, la educación: todos nuestros derechos humanos básicos.

Texto: Marcus Lundstedt

Traducción: Liinu Diaz Rämö

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