We Effect en Bolivia 

En Bolivia, We Effect orienta su trabajo al fortalecimiento de las capacidades productivas, organizativas y de defensa de la Madre Tierra de organizaciones económicas campesinas y de los movimientos sociales campesinos indígenas originarios. Apoyamos sus esfuerzos de ejercer sus derechos, a una vivienda digna y  la igualdad de oportunidades y derechos de mujeres urbanas, periurbanas y rurales organizadas y en situación de vulnerabilidad. 

Por una vivienda digna
En el Programa de Vivienda y Hábitat trabajamos con organizaciones del movimiento social de vivienda, fortaleciendo sus capacidades de incidencia política ante todas las instancias y así lograr el acceso a viviendas adecuada.

Por la igualdad y la equidad
El Programa de Igualdad de Derechos ha contribuido a acercar y articular organizaciones en la región en relación con los derechos, la equidad y la participación de las mujeres, incidiendo específicamente en la implementación de políticas, procesos estratégicos de formación y procesos de incidencia política.

Por la defensa de los derechos y el combate de la pobreza en el campo
El Programa de Desarrollo Rural ha contribuido a mejorar las condiciones económicas y sociales de campesinos y campesinas organizadas a la vez incidiendo en su empoderamiento mediante la promoción de nuevas visiones de desarrollo y de acción colectiva. Estas posibilitan su participación activa en acciones colectivas en la búsqueda de respuestas a las necesidades y la realización de los derechos de mujeres y hombres miembros.

Organizaciones contrapartes en Bolivia

La situación en Bolivia

Bolivia tiene muchos recursos naturales, sin embargo, es uno de los países más pobres de América Latina. La economía principalmente se ha basada en la exportación de materias primas que generan bajos ingresos. En 2013 Bolivia inició a refinar petróleo, lo cual se espera aumente los ingresos del país.

Para 2012, la mitad de la población vivía por debajo del umbral nacional de pobreza. Lo más grave es la pobreza rural, y la situación es particularmente difícil para los pueblos indígenas del país que representan dos tercios de la población.

La mayoría de los habitantes trabajan en el sector informal. Alrededor de la mitad de ellos son agricultores pequeños. La distribución de la tierra es desigual, unas pocas personas poseen la mayor parte del suelo. Racismo, desigualdad social y polarización entre la clase alta de origen hispano y los pueblos indígenas, son problemas en el país.

En 2006, Evo Morales, que es Aymara, fue elegido presidente. Desde entonces, la situación de los 36 pueblos originarios del país se ha mejorado. Se ha llevado a cabo una reforma agrícola y en 2009 se adoptó una nueva constitución con un enfoque en los derechos de los pueblos originarios y la plurinacionalidad.

En octubre 2014 Evo Morales fue reelegido con 61 por ciento de los votos que le permitirá gobernar por un tercer mandato consecutivo hasta 2019.

La promoción de los derechos de las mujeres es deficiente. Tres cuartas partes de todas las mujeres del país han sido víctimas de algún tipo de violencia. Sin embargo, una nueva ley sobre la violencia contra la mujer, que significa que un crimen puede significar hasta 30 años de prisión, fue aprobada en 2013.

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